Eran casi las 10 de la mañana cuando la alcaldesa de Almaraz, Sabina Hernández, escuchó en su despacho el peor mensaje que podía llegarle.- “Alarma nuclear. Acudan a los puntos de encuentro”, bramaba la megafonía repartida por el pueblo para el caso de que la nuclear vecina se convierta en Fukushima. Nada de eso. Un fallo o un sabotaje dispararon la alarma y generaron el pánico.
“Ha sido una alarma social, no nuclear. Todo el pueblo se ha echado a la calle”, explica Hernández. Almaraz (Cáceres, 1.400 habitantes) era un hervidero. Afortunadamente, explica, “los niños estaban en un campamento de verano viendo un descorche de alcornocal”. El director de relaciones institucionales de la nuclear acudió a la plaza del pueblo a explicar que ellos no tenían ningún problema. Uno de los reactores está parado por recarga y el otro funciona al 100%.
La alarma sonó durante unos 15 minutos hasta que la desconectaron. ¿Qué había ocurrido? La alcaldesa solo habla de “un fallo”, pero la Guardia Civil y la policía judicial investigan el sabotaje. La alarma solo se puede activar desde la subdelegación del Gobierno o desde una empresa de Madrid contratada por Protección Civil para gestionar el servicio.
“Ha sido una alarma social, no nuclear. Todo el pueblo se ha echado a la calle”, explica Hernández. Almaraz (Cáceres, 1.400 habitantes) era un hervidero. Afortunadamente, explica, “los niños estaban en un campamento de verano viendo un descorche de alcornocal”. El director de relaciones institucionales de la nuclear acudió a la plaza del pueblo a explicar que ellos no tenían ningún problema. Uno de los reactores está parado por recarga y el otro funciona al 100%.
La alarma sonó durante unos 15 minutos hasta que la desconectaron. ¿Qué había ocurrido? La alcaldesa solo habla de “un fallo”, pero la Guardia Civil y la policía judicial investigan el sabotaje. La alarma solo se puede activar desde la subdelegación del Gobierno o desde una empresa de Madrid contratada por Protección Civil para gestionar el servicio.



