Se acabó lo que se daba. El Congreso de los Diputados votó ayer mismo a favor de suprimir la remuneración compensatoria por copia privada, o lo que se conoce con el nombre popular de canon digital. La propuesta, que por cierto fue presentada por el Partido Popular (PP), ha sido aprobada por la gran mayoría de los asistentes al Congreso de los Diputados con 331 votos a favor y 2 abstenciones. Lástima que el calendario político no permitirá hacer efectiva la legislación que tumbe de una vez por todas el canon digital, esa especie de impuesto revolucionario que pone los pelos de punta a los internautas y a los usuarios de tecnología en general, mientras gusta tanto a la SGAE y a sus acólitos.
Pero, ¿qué pasara de aquí en adelante hasta que el canon digital deje de ser una fórmula viable para recaudar? Pues bien, en realidad tendríamos que empezar por el principio. El hecho de que el PP haya presentado la propuesta responde al compromiso que junto al grupo de Convergencia i Unió (CiU) adquirió con el Partido Socialista (PSOE) al dar soporte parlamentario para aprobar la Ley Sinde. De esta manera, los mismos que abogan por la supresión del canon ofrecen todo su apoyo a la polémica ley que pretende cerrar páginas que contengan enlaces. Como si de un intercambio de cromos se tratara.